Tengamos una pared te dije, aunque parezca poco
la levantaremos a punta de caricias, de miradas, encuentros
y de alegría de tocarnos, de abrazarnos, de tenernos.
La pintaremos de vez en cuando a punta de tibieza,
de tarareo de las canciones preferidas, de pétalos de flores
que han recorrido nuestra piel, de jardines embriagantes y
de relajadas sobremesas.
Tengamos una pared te dije, no es mucho es cierto,
pero se palpa, se huele, se ve.

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