I.
Ahora es The Police lo que escucho mi amor, sobretodo el sonido del bajo que me gustaría aprender a tocar allá en la casa transparente que tus pies acaban de tocar.
En ese mi Peumo en donde me dejo abrazar por sus perfumes, canticos, sabores, arrimado al cerro protector, sintendo las visitas de las estaciones del año como las pulsaciones emitidas desde el origen.
II.
Allá fuimos conducidos de mutuo acuerdo, a la luminosidad del valle entrañalable, te preste mis ojos y a ti volvieron paisajes imaginados, colores que te arroparon tu búsqueda de materiales en esa esencia recolectora que tu tienes.
Y estabas ahí ingresando al centro de mis sentidos, al maná desde el cuál he escurrido a veces, como ahora certero, anclado y mensajero del cosmos, otras miedoso, rasguñado por lo inconcluso o simplemente inmovilizado por el desasosiego.
Pedaleamos juntos en la avanzada de la comprensión, en la anchura de los rincones, fuimos mansos y felices a la hora del horizonte y agradecidos al momento de presentarte en el templo que hace tanto tiempo me tuvo como uno de sus pequeños parroquianos.
III.
Estuvimos en Peumo en un otoño soleado…. Nos embriagamos de disfrute, amanecimos luminosos y por mucho horas estuvimos fundidos, nada absolutamente nos separaba,
Peumo lindo, mi amor, “Peumo Lindo del Cachapoal a la Cruz”, contigo fue pasión.

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